La verdadera Historia de Luciano Vitrinas

Hay mucha gente en el barrio que conoce a Luciano Vitrinas, un anciano que pasea parsimonioso por las calles, dicen que fue eskprate09pintor y que tuvo un accidente que le impidió coger los pinceles por eso va con su cámara de fotos colgada del cuello, una vieja Leica IIIf quizás de los años cincuenta. Solo fotografía a los escaparates pero nadie ha visto el resultado hasta ahora.

28_0031Sus vecinos también dicen que estuvo en la cárcel por no se sabe qué delito, pero lo cierto es que fue confundido con un asesino en serie que se parecía mucho a él, cuando se deshizo el entuerto se largó una temporada para recuperarse. Al regresar la gente le preguntaba por la calle y él se ponía a cantar en un perfecto inglés el tema Sphyco Killer de los Talking Heads. El caso es que se creó una leyenda negra entorno a su persona, fue tachado de exhibicionista, voyeur y no se sabe cuantas mentiras más; aunque nadie le había visto hacer una foto que no fuera a sus obsesivos escaparates. En su defensa deben saber que este hombre perdió a su familia en una accidente, a su mujer y a sus dos hijos y eso le hizo caer en desgracia. Su mente se trastornó pero conservaba una memoria prodigiosa, a pesar de que sus depresiones le llevaro25_0028Bn a enajenación discontinua de forma que a veces mantenía la cordura y un rato después merecía ser tratado su desorden.

Su persistente fijación por los escaparates no viene de esa leyenda de pintor, fue porque uno de su bloque le recordaba a Matisse al final de sus días. Luciano padecía de una isquemia crónica en sus extremidades inferiores, o sea que tenía mal la circulación y el médico le explico que se llamaba la eskprate02Benfermedad de los escaparates ya que el dolor que siente el paciente al andar, obliga a descansar cada cierto tiempo, lo que se conoce como una claudicación intermitente. De ahí que nuestro hombre desempolvara su Leica. El médico le había recomendado andar y que se parara al sentir el más mínimo dolor y pensó que esa era la mejor manera de sobrellevarlo.

Tampoco era verdad que Luciano fuera hijo de un famoso falangista caído en desgracia. Lo que pasó fue que se pintó una camiseta que tenía una enorme mancha de grasa que parecía el mapa de África, imposible de quitar, con dos rotuladores viejos que encontró por ahí cuyos colores eran rojo y negro; todo esto antes de que se legalizaran los sindicatos anarquistas. Cuando se lo recordaban él se ponía a cantar lo de las barricadas.

Lo que nadie sabe es que Luciano tuvo que irse a una residencia, vendió su buhardilla de la calle San Cosme y San Damián ,yo se la compré y allí me encontré los negativos.

In Memoriamautoeskprt2

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2 Responses to La verdadera Historia de Luciano Vitrinas

  1. […] Le envío dos fotografías que me ha dejado Luciano Vitrinas, elija la que más le […]

  2. […] espero que me la subvencione por si tiene interés cultural. Le dedico unas fotos de mi admirado Luciano Vitrinas. ¡Ah!, se me olvidaba, gracias por destapar lo de […]

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